sábado, 23 de junio de 2012

#YoSoy132: Retrospectiva


A mes y medio de surgido y en vísperas de una etapa importante que definirá su consolidación o fractura, el Movimiento #YoSoy132 atraviesa por un periodo donde los ataques disfrazados de escisiones internas han intentado menguar la organización.

Independientemente de su futuro, el movimiento estudiantil constituye sin lugar a dudas un precedente en la participación juvenil que vino a eclipsar las limitadas, pero costosas, campañas electorales.

Y después, ¿qué sigue?



El quinto poder
Mayo 19, Primera Marcha Antipeña.
Apenas inicia.
No se hace en un día.
Claras opiniones.
Bajo el Ángel.
Cadena humana a Televisa.
Polis #132
La primera asamblea en la UNAM
Son #132
Artistas Aliados
Del cómic a lo real.
Tengo 16 años.
Cae.
Junio 10, Segunda Marcha Antipeña

jueves, 7 de junio de 2012

Letras en el agua




A la memoria de Rayo Bradbury



http://www.taringa.net/posts/info/14966520/Ray-Bradbury_-Los-marcianos-somos-nosotros.html



-      Insisto en que lo mejor sería quemarlos – señaló nuevamente el secretario de Defensa.
-      No queremos que los escritores que subsisten digan que  Bradbury tenía razón.
-      Disculpe señor, ¿quién es Bratbury?
-      Un trastornado que imaginaba brigadas de bomberos quemando libros ¿Puede creerlo? Un profesor del colegio me forzó a leerlo. No fue agradable.
-      ¿Entonces qué propone?
-      Tirarlos al drenaje- replicó irónico.
-      ¿Qué?
-      Al drenaje, ¿qué importa? ¿Acaso le preocupa que las ratas aprendan a leer?
-      Suena descabellado.
-      Es el único lugar que merecen. Hablo del drenaje profundo, claro está.
-      Pero debe usted pensar en otoño. Llueve y las ciudades se inundan, el agua le llegaría hasta el cuello a los electores. Podrían no reelegirlo.
-      Tírenlos al mar lo antes posible.
-      Me parece más factible que sean incinerados, señor.
-      Entienda que no quiero darles ni la más mínima razón a esos malditos. Creen que todo lo que han escrito se hará realidad, se creen visionarios. Ya verán que no, este mundo avanza y sus estúpidas letras quedarán en el olvido.
-      Entendido señor. Daré órdenes de que comiencen lo antes posible.
-      Que así sea, Fernández. No quiero errores.


Lejos de ahí, a las afueras de la ciudad, un militar lanzaba la luz de su linterna a un coche negro. Le ordenaba detenerse. El motor rugió como el demonio. El auto negro se alejaba; los militares abrieron fuego.

El automóvil salió disparado en una curva y se estrelló contra un árbol gigantesco. Los soldados rodearon el lugar y revisaron el vehículo.
- El conductor está muerto, el otro sigue vivo, señor.
- ¡Hay libros en la cajuela! ¡Docenas y docenas de ellos, señor!
- Ese hombre tendrá mucho que explicar si logra salvar la vida…- replicó el Teniente.
- Ya viene la ambulancia.
- Hagan todo lo posible para que siga con vida, seguro tiene información de la La Resistencia.



La noche de ayer un vehículo negro con placas de Michoacán hizo caso omiso a las indicaciones de un retén militar. Al ver que aceleraba, las Fuerzas Armadas se vieron obligadas a abrir fuego. El vehículo se estrelló contra un árbol. Un hombre murió, el otro se encuentra hospitalizado en estado crítico y permanece bajo custodia del ejército…


Ulises y Serena conservaban una vieja hostilidad desde la Facultad de Letras, solo La Resistencia había logrado unirlos por un tiempo.
Serena tomó el control remoto y dejó el televisor en silencio.
- No podemos seguir escondiendo libros mientras nos matan. Parecemos cucarachas que se esconden. Deberíamos considerar la propuesta de los radicales.
- Esa propuesta no está a discusión, va totalmente en contra de lo que defendemos. Además lo que acabamos de ver era un acto suicida, sólo a un demente se le ocurriría.
- Te recuerdo que la novela es la autorización de la esquizofrenia.
- Para nuestra desgracia ahora está desautorizada y debemos buscar la forma de preservarla. Se perdieron dos vidas y docenas de libros. ¿Es esa la solución de los radicales?

Serena insistía. Ulises ignoraba que Serena ya había establecido contacto con el ala radical. Alguien había traicionado. Un comando armado debía ir tras ese auto y sorprender al retén para que escapara. Algo había pasado. La televisión no dijo nada, o tal vez lo dijo y Serena no quería que se escuchara.


-          Solo sería para defendernos, además Roque Dalton…
-          Todos sabemos el valor de Dalton, Serena. Pero nuestras armas disparan tinta, no lo olvides.
-          A veces quisiera hacerlo.- replicó entre dientes.

Las seis camionetas que llevaban a los radicales fueron perforadas por certeros disparos de armas m4 y m16. Un vehículo fue alcanzado por una granada. El auto negro sólo pudo acelerar, los militares del retén ya habían trazado una estrategia. El tramo de carretera posterior a los sucesos había sido cerrado. Los militares limpiaron la zona.

No todo salió bien. Al abrir la ráfaga, una familia que venía de la desviación de un rancho fue alcanzada por las municiones. La mayoría de los medios culparon a La Resistencia por el fallecimiento de los civiles.

Dos semanas después vino la respuesta. En las afueras de la ciudad de Morelia, por la carretera libre a la Ciudad de México, se dirigía un contingente pequeño de militares que se disponían a establecer un retén poco antes de entrar al pueblo de Charo.

- ¡A sus posiciones!
El comando armado se distribuyó alrededor de ese tramo. Los hombres, armados con viejos rifles y dos granadas hicieron estallar uno de los tres vehículos verde olivo, mientras la refriega se dejó venir sobre los otros dos. Ningún militar quedó con vida.

En otras noticias Un grupo armado emboscó un convoy militar a solo unos kilómetros de la ciudad de Morelia, los 11 militares que tripulaban los vehículos murieron en el lugar. El Presidente anunció una movilización sin precedentes al estado de Michoacán. Se presume que La Resistencia tiene ahí provisionalmente su centro de operaciones.

  
Las turbinas no sólo ensordecían los oídos, también destrozaban las páginas amarillas que se estrellaban contra ellas. Los jóvenes amordazados, eran testigos del espectáculo que ofrecían los efectivos del ejército. De vez en vez, entre libro y libro, era arrojado un joven tan solo por las ganas de que no se perdiera aquella tradición del siglo pasado. Bastaba que no los hicieran hablar las torturas, bastaba que no cedieran ante las amenazas de ver muertos a los suyos. Bastaba que resistieran para terminar flotando, junto a las letras, sobre las aguas del Pacífico.

viernes, 25 de mayo de 2012

23 de mayo: Día del estudiante.

Aquel 23  de mayo, la celebración estudiantil dejó grandes vacíos en los bares cercanos a las universidades. Por primera vez en muchos años, los jóvenes hacían patente en esa celebración la educación recibida y pasaban de las quejas intramuros en las escuelas, a la protesta social que partió esa tarde de la Estela de Corrupción, se detuvo en el Ángel de la Independencia y continúo su marcha hasta Televisa, de dónde se retiraron ya al filo de la medianoche.

















Fotos: Greis Martínez. (De aquí pa' abajo).





martes, 22 de mayo de 2012

"¡No vine por tortas, vine por mis huevos!"


El sol caía directo sobre la plancha del Zócalo, ya era mediodía y apenas unos cientos comenzaban a congregarse. Por unos momentos pensé que aquello sería una marcha modesta, con algunas cientos de personas.

Fue entonces cuando vi una camioneta con sujetos de dudosa procedencia arrojando playeras y pancartas de "El PRI no cumple" (podría decir que eran del PAN, pero tuvieron la sensatez de no poner su emblema). La gente rodeaba la camioneta cual acarreado, yo pensé "¿qué pedo?". Bueno, al fin se pagó con nuestros impuestos, me dije. Aclaro que estoy especulando.

El punto fue que les tome algunas fotos y luego me trepé a un camión de bomberos que estaba a unos 30 metros del asta bandera. En eso andaba cuando el méndigo camión se movió y, para cuando caí en cuenta la marcha ya había iniciado. Yo me aferré a que quería una foto de frente al contingente, así que me lancé corriendo por 5 de mayo, pensando ilusamente que alcanzaría mi objetivo en un par de cuadras. 

Eje Central esquina con Madero, 1:20 p.m.

Llegué hasta Eje Central agotado por la carrera y ni aún así alcancé el frente. La marcha ya iba por Hidalgo, quizá ya en Reforma, así que mejor me dispuse a tomar fotos al contingente desde un poste en la esquina de Madero y Eje Central, justo frente a la Latino. "Fuera Peña Nieto", "Ni un voto al PRI", y una de las mejores, "No vine por tortas, vine por mis huevos", eran las consignas vigorosas que retumbaban en aquella esquina, la cual -citando a Roque Daltón- parecía un gran ojo abriéndose.

Quería una toma más abierta, así que decidí subir al café del octavo piso del Sears. Llegué a las 12:56 y media hora después el río de gente seguía desbordándose sobre Eje Central. Pensaba permanecer hasta que la gente dejara de pasar, pero a la 13:40 opté por alcanzarlos en Reforma. 

Según el Alberto Barranco, la gente dejó de pasar por Madero hasta después de las 14:00 horas, lo escuché en su programa Entrelíneas. Incluso mencionó la cifra que sostienen los organizadores: 100 mil asistentes; más del doble de lo que registró la Secretaría de Seguridad Pública. A juzgar por esas dos horas, podría apostar que en el momento más álgido sí se alcanzó cifra.

Llegué a Reforma y Bucareli por Juárez, donde bajo el aplomo del sol la energía de la gente no cedía, "Prensa vendida" era la consignas ahora, eso le reclamaban a "La esquina de la información". Horas más tarde la consigna fue confirmada por el portal de El Universal que, en su página, registraba una afluencia de 22 mil 500 participantes.


Justo en esa esquina vi un par de personajes bastante familiares, seguidos de un sujeto de pronunciada barriga y sonora voz bilingüe, con un acento no muy bueno pero que encendía los ánimos de los manifestantes: "Guan, tru, tri: chingue a su madre el PRI; tri, tru, guan, chingue a su madre el PAN". De vez en cuando surgían gritos de apoyo a Obrador, pero predominaba el repudio al PRI, y en menor medida, al PAN. 

Avanzábamos sobre Paseo de la Reforma rumbo al Ángel, ocupando la mitad de los carriles, los que corren en la dirección que llevábamos, los autos que venían en sentido contrario hacían sonar los claxon en apoyo, incluso algunos de los que se veían atrapados por el tráfico que provocaba la marcha hacían lo propio. "Ésta sí es encuesta", le externaban los manifestantes a los automovilista, estos respondían con apoyo, en buena medida.

El endemoniado calor nunca menguó los ánimos y cruzamos Insurgentes, donde los asistentes a la Feria de las Culturas Amigas fueron testigos del poder de convocatoria de las redes sociales. Gente de docenas de países presenciaron una marcha inédita en la historia de México: nunca se había presentado una manifestación de tal envergadura contra un candidato.

Para cuando llegué al Ángel, miles de personas ya aguardaban y otras tantas venían detrás.  Estudiantes de universidades públicas y privadas coreaban consigas indistintamente, las pancartas eran tan ingeniosas que uno no hallaba para donde apuntar el lente. Un niño era entrevistado y presumía de saber leer mejor que Peña, nadie lo dudaba. "1, 2, 3 por el candidato del baño", decía otro cartel. Una dama joven portaba otro que  caía lapidario sobre las pantallas televisivas: "Bienvenidos al 5o. poder: las redes sociales" y uno más remataba "Televísame ésta".

Varios reclamaban justicia para Atenco y evocaban la masacre de 1968 para invitar a los desmemoriados a reflexionar su voto. Otros más llamaban a anularlo. Pero la coincidencia en el rechazo a Televisa y Tv Azteca, así como al candidato que no pudo citar tres libros, era contundente. Aunque la mayoría eran jóvenes, había algunos viejos, pero eran quizá los más entrones.


Cuantas veces he escuchado el gastado argumento de que las elecciones son una "fiesta cívica"; aquello verdaderamente lo era. Había una verbena popular en el Ángel y estudiantes del Politécnico o la UNAM, coreaban indistintamente lo mismo goyas que huelums, seguidos de "Gracias Ibero, por ese viernes negro".

Filemón Rojas, del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra
Los macheteros de Atenco también hacían acto de presencia, no podría ser de otra manera, así como la comunidad lésbico-gay, y los enjundiosos del Sindicato Mexicano de Electricistas que nunca pueden faltar. Frases de Carlos Fuentes o Poniatowska eran visibles repetidamente en varias pancartas. La gente parecía no cansarse, no querer irse de aquel momento histórico donde la esperanza de una transformación social se expresaba en las mantas, en las caras, en los ojos luminosos de la gente ahí reunida. Algunas máscaras de Anonymous se hacían presentes, así como citas del Ché e imágenes de Zapata. 


Eran ya casi las 15:30 horas y era poca la gente que se había retirado. Justo cuando creí que la marcha estaba por disolverse de un momento a otro, una señora a unos metros de donde estaba comenzó a gritar "¡Zócalo, Zócalo!", y muchos empezamos a hacerle segunda, de manera que la marcha regresó sobre Reforma, donde para mi sorpresa, me crucé con un desubicado que traía una playera con el lema "Mi compromiso es con México". 


La marcha continúo sobre Reforma, yo me desprendí de ella en el monumento a Colón, pero las consignas siguieron sonando durante toda esa tarde en mi cabeza, me hacían pensar que no todo está perdido, que valía la pena recuperar la esperanza. No podía, y hasta el momento no puedo, sacar de mi mente aquel cartel que decía: "Jóvenes de México, celebramos su despertar. Bienvenidos, los estábamos esperando".

De regreso al Zócalo


Secretario de Seguridad Pública de Michoacán intimida a reportera

Juan Bernardo Corona Martínez cuando ostentaba el cargo de diputado en la LXIII Legislatura (Foto: Cortesía) Sixto Flores ...